8/8/13

Notas resueltas: "ostia"

Las letras vienen llenas de pudor, empacadas al asco, de olor a vagina ajena, porque no es mía, este cuerpo ya no es mío. Me aprietan con vara el vestidito blanco, el repetido 40 veces en una fila a los nueve. Vestidos blancos y católicos, tan castos y sucios... ¡ARGH! siento mucha repulsión, mi amor, me asqueo entera, con senos, vello púbico y pies, vomito agua bendita y escupo la hostia a los pies de los que me aman en el nombre del señor. La escupo y exijo respeto, por ésta, ésta que me visita a veces y que tanto odio. Ésta, la de ojos desorbitados y eufóricos. Pido respeto por su alma que es mi iglesia y por sus seguidores muy pendejos y dolientes, por ellos y por la piel hecha girones, espasmos asustados como grillos en el día, desorientados e incómodos. Sólo respeto, no un Dios.


Intentos de arrastre hacia el  catolicismo.
Primera comunión de los niños del colegio Monseñor Castro.
 Me encuentro en el centro.


Fotos tomadas por mi tía coco en el año 2001 ó 2002.


1/8/13

Retortijones en la cama 35 y algo más

I

Desde la muerte traumática de Benito y gracias a Luis, ahora pienso que la cama 35 está maldita.
Tan alejada de las demás. Solitaria. Frente a la ventana en la que muchos han deseado saltar. 
Soltarse.
Se abstienen.
Pasa que las palomas intimidan con su quejumbroso arrullo y su actitud entrometida de volar sobre la cabeza y cagarse en la cara. Ante semejante ridiculez, ellos optan entonces por el oxígeno a 5 litros y la comida rancia (hiposódica, hipograsa y con restricción de carbohidratos), el calor sofocante que lava las axilas y una que otra mutilación (para las moscas, digo).
Hagan lo que hagan -y por más cantidad de amor diplomático que reciban- la cama 35 los posee. Los chupa lentamente. Se los lleva incompletos, con un miembro de intermediario y una escara sacra de fotografía (click click).

Ya eres feliz, Héctor. El viento te recogió y te impregnaste en él.