Ese colmillito puntiagudo y distante de los incisivos me ha clavado la mirada hoy como niño de 7 riendo cándidamente. Me saluda brincotea animadamente en la boca del Jaime da vueltitas de 5 segundos y luego para me lanza un silbido y se burla de mí. "Ya estás aprendiendo", me dice "Hazlo tú sola", repite. Resulta que yo también me río.