El calendario se voltea hacia mí y me muestra airosamente: sábado 16 de noviembre.
¡¿Qué pretende?!
Que me hable claro, si es posible usando g-u-i-o-n-e-s y pausas lentas; alternando monosílabos con discursos flameantes. Que profiera frases de significado literal y considere aburrido y de matices grises, el silencio que él mismo ha puesto de moda.